02 Jun Sol a Sol a la italiana

El cuerpo humano es una máquina perfecta capaz de adaptarse a cualquier situación, a cualquier prueba, por más difícil que ésta sea y siempre -o casi siempre-, salir victorioso. Claro, es mejor llevar a cabo un proceso de adaptación que nos evita trabajar a marchas forzadas pero aún así, si no lo hay, nuestro cuerpo se transforma para embonar en donde quiera que se encuentre. Y muestra de ello es lo que vivimos el fin de semana en el que se lleva a cabo el ya tradicional Sol a Sol, evento que cruza el país iniciando en el puerto de Veracruz y finalizando en Acapulco, siempre con el astro rey iluminando nuestro camino.

Y digo que el cuerpo humano es sorprendente porque lo sometemos a un estrés increíble, primero al montar una motocicleta y alcanzar velocidades superiores a los 130km/h en donde la ventana de riesgo aumenta conforme incrementa la marcha; segundo, al tener todos y cada uno de los cinco sentidos en su máximo punto; por ejemplo, entrar a un túnel oscuro y sentir cómo las pupilas se abren para dejar entrar la mayor cantidad de luz, y lo mismo al salir, sentimos cómo los ojos se protegen ante una mayor cantidad de luz; tercero, estar expuestos al sol, el frío, la lluvia, el aire, las piedras que salten del camino, los otros autos y motos, las personas, etc. Cuarto, al pasar mucho tiempo sin alimento ni agua, deshidratándonos por todo el sudor que generamos al llevar encima traje y casco y de pronto, detenernos y “llenar el tanque” con suero, gatorade, cualquier alimento que nos haga tener algo en el estómago para seguir la marcha y llegar a tiempo al objetivo. Sexto, a los cambios de presión y altitud. A todo esto sometemos al cuerpo humano, por eso digo que somos una máquina perfecta que se adapta a cualquier situación.

El viaje

El viernes partimos hacia Veracruz por la autopista, gozando de un muy buen clima y parando a desayunar en Puebla. De ahí continuamos al puerto que nos recibió con casi 40oC y una humedad que a varios de nosotros nos hizo detenernos en una farmacia y descansar. Al día siguiente, la fotografía de arranque estaba pactada a las 6:30am y es justo ese momento en el que ves a las más de 1250 almas y más de 850 motos estacionadas, cuando dimensionas la magnitud del evento. Aquí el cuerpo se emociona y comienza a producir adrenalina, esa misma que viaja con nosotros durante todo el fon de semana.

Después de la foto es momento de salir, cada quien con su ruta, sus compañeros, su estrategia… unos por autopista, otros autopista y carreteras federales, otros por carreteras y la montaña y otros que ya no pudieron salir por desperfectos en sus motos. El reloj marcaba los minutos y las horas conforme avanzábamos. Perote, Jalapa, Amozoc, Puebla, Izucar de Matamoros, Cuautla, Taxco, Cañón del zopilote, Chilpancingo, Iguala y Acapulco. Otros más aventureros bajaron hacia Oaxaca y llegaron a Acapulco desde Pinotepa Nacional; hubo quienes hicieron 10 horas, nosotros 11, otros más de 15.

El Sol a Sol, en esta séptima ocasión, ha roto los paradigmas de quienes andamos en moto, ya que las inscripciones se acabaron en poco más de una hora; poco a poco suman a más personas con motocicletas de todos los estilos: doble propósito, touring, chopper, bobber, clásicas, café racer, scrambler, deportivas, scooter (Vespa), urbanas, naked, clásicas como un colega que logró su Sol a Sol en una Honda C90. Por su parte, Indian Motorcycle llevó un grupo muy grande y cada determinados kilómetros tenía hospitalities y asistencias para sus invitados; marcas como Moto Guzzi y BMW que llevaban medios de comunicación para vivir la experiencia, etc.

Nada se compara a la alegría que sientes al acercarte al hotel sede, después de cruzar el país, sin importar las horas aunque llegar a la foto se siente mejor; ver a tus amigos con bien, bajarte de la moto y decir: “lo logré”… “mi cuerpo lo logró”. El Sol a Sol es para hacerlo solo, con amigos, tu pareja, tu hijos; como reto personal o tradición; lo importante es hacerlo de forma segura, promoviendo la camaradería y el manejo seguro.

La experiencia de manejo

Esta segunda experiencia en el Sol a Sol fue totalmente diferente a la anterior, primero porque tenemos más experiencia sobre una motocicleta; luego porque la moto que llevamos este año es totalmente diferente a la F800 GS que llevamos el año pasado; también porque viajamos más ligeros y mejor preparados pero eso sí, siempre en grupo con nuestros amigos. Nuestra compañera durante más de 1400km fue una Moto Guzzi V9Roamer, exclusiva de Grupo Motoplex en el país. Este corcel de 220 mil pesos es una custom italiana de 853cc y 55hp pensada más para un uso urbano y de pequeñas salidas que para un Sol a Sol. Es elegante, con un diseño característico de la casa italiana, pensada para el día a día, con un torque excepcional, suspensión suave y ligera para maniobrar.

En pocas palabras, es la moto perfecta para uso diario en la ciudad; y vaya que lo descubrimos ya que aguantó todo, jamás tuvimos un problema y la gente nos volteaba a ver todo el tiempo ya que jamás una Moto Guzzi había logrado el Sol a Sol. La suspensión trasera, como en toda moto custom, tenía un recorrido corto y cada tope o bache se sentía a lo largo de la espina dorsal; por el contrario, la delantera era demasiado suave (ya que está enfocada a la comodidad en la ciudad). La transmisión es de seis velocidades conectada a un cardán con el que se debe ser cauteloso para evitar que el torque mueva nerviosamente la llanta trasera. A nuestra unidad de pruebas se le incluyó un parabrisas que ayudó bastante a deshacernos del viento frontal y un par de maletas de piel que sirvieron para llevar nuestras cosas.

Podemos concluir que la V9 Roamer es una moto que emana todo el estilo clásico de sus líneas, con materiales de alta calidad y lo mejor de la casa italiana; el torque y el manejo son justos para la moto que es; ahora que ha llegado de la mano de Motoplex, con todo el respaldo de la marca, podemos estar seguros de encontrar refacciones, equipo y accesorios originales para volverla más única es muy fácil. Eso sí, definitivamente no es para un Sol a Sol ya que exprime al doble la adaptación de nuestro cuerpo y es mejor disfrutarla dentro del hábitat para el que fue hecho. Nos vemos el próximo año.

Échale un ojo con nuestros amigos de Motoplex.

Fotos José Luis Ruiz y Haku Zai

 

 

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